2005 Hacia una década de las personas con discapacidad en Iberoamérica
Situación prevaleciente
Iberoamérica cuenta con una población con discapacidad estimada en alrededor de 75 millones de personas. La gran mayoría de esa población vive bajo duras condiciones de discriminación y exclusión social. Como bien se ha señalado este grupo poblacional se encuentra entre los más excluidos de los excluidos.
Se trata de un sector profundamente ligado con condiciones de pobreza y extrema pobreza, donde la discapacidad es causa y a la vez consecuencia de tal pobreza. Un entorno socio-cultural marcado por los prejuicios y la subestimación de las personas con discapacidad, un entorno físico inaccesible que limita o impide la libre movilidad y la falta de acceso a una serie de servicios esenciales, se confabulan para marginar del desarrollo a la mayoría de las personas con discapacidad y sus familias.
De esta manera, aún cuando muchos de los países iberoamericanos cuentan con normativas avanzadas –muchas de ellas inspiradas en las Normas Uniformes de Naciones Unidas--, persiste una enorme distancia entre la leyes nacionales y su cumplimiento efectivo. Así las cosas, pese a que esta región es la única que cuenta con una normativa común (la Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad, OEA, junio, 1999), ésta, no obstante que ya fue ratificada por un número suficiente de países y ya entró en vigor, no se ha empezado a aplicar; con lo que no ha tenido repercusión alguna en la vida de las personas con discapacidad.
En noviembre del 2003, los países iberoamericanos en la Cumbre celebrada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, dieron un paso adelante en la generación de una consciencia correctiva ante la situación prevaleciente, al declarar el año 2004 como Año Iberoamericano de las Personas con Discapacidad.
Desafortunadamente, el poco tiempo que medió entre la declaratoria y el inicio del 2004 más otras causas –algunas generales para todos los países y otras de carácter más particular--, hicieron que el año no tuviera ni la trascendencia y ni la profundidad deseada.
Si se hace un balance riguroso de cuánto se alcanzó en avances concretos en políticas públicas, programas, proyectos y acciones orientados a mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad, se obtendrán resultados insuficientemente alentadores. En lo que si se avanzó fue en colocar el tema en la agenda nacional de muchos países; lo cual ayuda para el impulso de esfuerzos ulteriores.
Condiciones favorables
Es precisamente este último aserto, el punto de partida para afirmar que existen las condiciones adecuadas para impulsar en la próxima Cumbre Iberoamericana, a celebrarse en octubre próximo, en Madrid, una declaratoria de una Década Iberoamericana de las Personas con Discapacidad 2006-2016, en la que se combinen un conjunto de esfuerzos e iniciativas, que en el marco de la cooperación interregional, posibiliten el desarrollo inclusivo, el avance en la lucha contra la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida de millones de personas con discapacidad de nuestros países.
Esa mayor conciencia sobre la situación prevaleciente puede ser esclarecida y profundizada mediante los informes sobre la situación de los derechos de las personas con discapacidad de los países iberoamericanos, que está produciendo el Centro Internacional de Rehabilitación (CIR) dentro de su proyecto internacional de monitoreo, cuyo primer informe se produjo en el 2004 (Informe regional de las Américas 2004, http://www.cirnetwork.org/idrm/index.cfm), mientras el segundo, estará completo para el segundo semestre del año en curso. Igualmente, serán útiles los informes de la Relatora Especial de Naciones Unidas, la Señora Ilissa Khalifa bint Ahmed al-Thani sobre países de la región. También podrá ayudar el informe sobre esta misma materia que deberá de derivarse de la II Conferencia de la RIADIS*.
Otro argumento a presentar en la Cumbre de Madrid a favor de la declaratoria de la Década Iberoamericana, es las experiencias favorables que ha vivido la región de Asia Pacífico, que completó una década y actualmente desarrolla su segunda, y África y los países árabes que actualmente, también desarrollar acciones bajo ese marco declarativo.
Habrá que poner especial atención a la primera experiencia, ya concluida, de la región de Asia Pacífico para valorar los avances que produjo, así como los yerros, que buscan ser corregidos en la segunda década.
Iniciativa paralela
Es pertinente indicar que el fijar como punto de partida de la década, el año 2006 y como año de cierre el 2015, no obedece a criterios casuísticos. La idea es que se desarrolle el decenio en los dos últimos lustros establecidos por las Naciones Unidas para las Metas del Milenio de combate contra la pobreza.
Como bien se ha señalado no es posible lograr el éxito deseado en la Metas del Milenio sino son incluidas las personas con discapacidad, en esta iniciativa universal. Lo que estaríamos haciendo al impulsar la década iberoamericana de las personas con discapacidad en el período propuesto, es facilitar la estructuración y desarrollo de acciones dirigidas a un sector poblacional, que debe ser inevitablemente beneficiario de este proceso que desarrolla la ONU y sus organismos especializados.
Profundizar la legislación y su puesta en práctica
Dentro de las grandes tareas de la década debe ser incluidas acciones mediante las cuales, se mejore la normativa que reconozca y proteja los derechos de las personas con discapacidad, así como su aplicación, cada vez más efectiva.
Consecuentemente, en la agenda de la década debe ser colocado el tema de la puesta en práctica de la Convención Interamericana a través de la creación del Comité Especial, contemplado en el artículo VI de este instrumento de la OEA y de acciones orientas a la ratificación de los países que todavía no lo han hecho.
Por otro lado, será muy importante en el marco de Naciones Unidas, que el Grupo de Países Latinoamericanos y Caribeños (GRULAC), mantengan y profundicen su trabajo unitario y de coordinación en el Comité Especial que trabaja por una Convención Internacional, amplia e integral, que proteja la dignidad y los derechos de las personas con discapacidad. Como es previsible que la firma de este nuevo tratado de derechos humanos, se dé el próximo año o en el 2007, será importante colocar también la agenda, los esfuerzos orientados a la ratificación de esta convención emergente. En este mismo orden de ideas, vendrá luego su materialización y la necesaria vigilancia a través de los mecanismos de “monitoreo” que se establezcan.
Igualmente, en el plano de cada país, en particular, será necesario que se impulsen y desarrollen acciones que coadyuven, tanto en su mejoramiento como en la aplicación de toda la normativa vigente en matera de derechos de las personas con discapacidad. Lo que significa que debe ser traducida en políticas públicas, planes, programas y acciones, donde esté ubicado el tema discapacidad de manera transversal y dentro de un concepto práctico de desarrollo inclusivo.
Un gran plan a elaborar
Más allá de la argumentación que favorecerá la declaración de una Década Iberoamericana, por parte de la Cumbre de Madrid, es sumamente importante la elaboración de un gran plan que cubra, en general, el decenio y con tareas y acciones concretas, en el campo de la comunicación y en la formación de conciencia, para el primera año de la década, el 2006.
Este plan debe ser fruto del esfuerzo conjunto de las instituciones públicas relacionadas con la materia, el movimiento asociativo y la cooperación interregional. Eso lo hace un tema de primer orden para la RIICOTEC.
RIADIS debe ser impulsor inicial de la propuesta, buscando ganar en el propósito a RIICOTEC, a los CONADIS y todas las instituciones relacionadas o interesadas con la materia.
Asimismo debe trabajarse en un activo e intenso proceso de incidencia que busque y gane la aprobación de la Cancillerías de los países iberoamericanos y, desde luego, de los Presidentes y Jefes de Estados.
En esta tarea todas las organizaciones asociadas a RIADIS deberán hacer su propio plan de incidencia, teniendo como gran insumo una buena base argumental que proporcionará la red, lo mismo que un plan general para la década. La idea es que todas las delegaciones de los países vayan a la Cumbre de Madrid, sabedoras de la propuesta del decenio y –ojalá-- completamente dispuestas a respaldar la iniciativa. Lo ideal sería que el país anfitrión, reconociendo su enorme influencia en este escenario, sea el que presente la propuesta de resolución o declaratoria. En este tema será el CERMI el que podrá indicar la última palabra.
(*) Los informes presentados por los representantes de todos los países presentes en la II Conferencia de la RIADIS, deberán de ser convertidos en un informe RIADIS 2004 sobre la situación regional en el campo de la discapacidad.