COMENTARIO EDITORIAL:

El plan de acción de la RIADIS 2010 para hacer avanzar los derechos de las personas con discapacidad

Este año 2010 emerge con sombras y luces, en lo que se refiere a los derechos de las personas con discapacidad en los países de América Latina y El Caribe.

Las sombras las marcan, principalmente, dos situaciones: Por un lado, aparece la omnipresente crisis económica global y sus duras repercusiones en los países en la región. Por otro, está la extendida falta de priorización en la atención a la situación de exclusión social y discriminación, que enfrentan cotidianamente la mayoría de las personas con discapacidad en los países de la región.

Con respecto al primer fenómeno, es oportuno resaltar qué todo apunta a que la crisis global será mucho más prolongada de lo que se creía al principio. Los analistas económicos coinciden en que aunque hay algunas manifestaciones de recuperación, el año 2010 no será el de la superación de los graves problemas económicos, que padece el mundo. Habrá que esperar más tiempo. Esas son noticias sombrías para los sectores excluidos de los países en desarrollo, ya que los problemas económicos que afectan a las economías de nuestros países, por lo general, se traduce en reducción de la inversión social y debilitamiento (y hasta desaparición de programas sociales).

En el campo de la discapacidad, lo que informamos sobre México y la reducción presupuestaria en programas de atención a las personas con discapacidad, constituye un caso emblemático, que tiende a replicarse de distintas maneras, en otros países de la región. (“Abrupta baja en presupuesto mexicano en discapacidad/ RIADIS en acción Nº 11, noviembre, 2009/ www.riadis.net/abrupta-baja-en-presupuesto-mexicano-en-discapacid/)

En relación con el segundo aspecto, es necesario recordar que hasta el presente la situación de pobreza, discriminación y exclusión social que padecen las personas con discapacidad en nuestros países, no es una situación que tenga una presencia significativa en la agenda social de los Gobiernos. En la gran mayoría de los países de la región, esta situación no se enfrenta con políticas públicas inclusivas y transversales sino con medidas paliativas y de carácter asistencialista (o caritativo), con impacto limitado; muchas de ellas financiadas con recursos provenientes del sector privado y de la cooperación internacional. La visión subestimativa de la discapacidad que todavía prevalece se refleja en la escasez de políticas públicas y los exiguos presupuestos públicos, que están muy lejos de atender los problemas y necesidades de las personas con discapacidad.

Este fenómeno, de carácter estructural y arraigado a una larga historia de discriminación, podría verse agravado por la prolongación de la crisis económica en nuestros países y sus inevitables secuelas sociales. Tenemos que tener prendidas las luces de la alarma para evitar que la crisis haga más pobres a los pobres con discapacidad.

Las luces y esperanzas están inevitablemente relacionadas con las normas y obligaciones que hoy tienen los Estados con los derechos de las personas con discapacidad, por una parte y, por otra, con los esfuerzos y luchas de los movimientos asociativos de las personas con discapacidad de nuestros países, de organizaciones aliadas de la sociedad civil y de entidades públicas comprometidas, en hacer valer tales derechos.

En el primer orden, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, puede y debe jugar un papel muy importante como motor de cambio e impulso de políticas públicas inclusivas, que empiecen a atender adecuadamente, las necesidades y graves problemas acumulados de la población con discapacidad. Tal aserto cobra sentido, especialmente, en una región como la nuestra donde ya todas entidades legislativas ratificaron la Convención y la convirtieron en ley de aplicación nacional. De los veinte países, 18 ya se obligaron internacionalmente al ratificar el tratado ante la ONU; sólo dos la tienen como una tarea pendiente.

Para la RIADIS, la Convención es una poderosa herramienta pero hay que conocerla bien para esgrimirla mejor, en los esfuerzos de incidencia política para llevarla a la práctica en nuestros países. Este tratado es y será un argumento muy fuerte para generar políticas públicas, que hagan posible –de manera sostenida—avanzar en la eliminación de la discriminación asociada a la condición de discapacidad, reducir la pobreza y lograr avances efectivos –y medibles—en los derechos de las personas con discapacidad.

Igualmente, para la RIADIS es de un gran valor el diseño de indicadores que sirvan para medir el avance en derechos de las personas con discapacidad, que debe generar la implementación de la Convención y de otras normas vigentes en nuestros países, que protegen los derechos de las personas con discapacidad. Estos indicadores, la RIADIS los piensa construir en el presente año 2010, en alianza con otras organizaciones expertas e interesadas en la materia, a partir de una trabajo investigativo serio y objetivo.

Consecuentemente, en el plan de acción de la RIADIS en este año 2010, aparece como un primer punto: Contribuir en el fortalecimiento de las organizaciones de personas con discapacidad y de los movimientos asociativos de nuestros países. Este fortalecimiento debe ser organizativo y conceptual: Las organizaciones deben nutrirse de información, conceptos y herramientas, que hagan cada vez más eficaz su trabajo de incidencia política. Por eso la RIADIS trabaja tan comprometidamente en el campo informativo y comunicacional e impulsa actividades de capacitación en todos los países latinoamericanos. Esas líneas de trabajo en info-comunicación y capacitación (acompañadas por la referida de investigación) son muy importantes en el plan de acción de la red.

Ahora bien todo este esfuerzo informativo, comunicacional, de capacitación e investigación, está orientado a que la misma RIADIS, sus más de 60 organizaciones miembros así como otras organizaciones interesadas, avancemos más en las acciones de incidencia política, dirigidas a convertir las normas (letra viva no letra muerta) en avances en derechos de las personas con discapacidad; que no es otra cosa en el surgimiento de entidades que impulsen la implementación de la Convención a través de políticas públicas incluyentes, transversales y respaldadas por presupuestos sostenibles.

Es por ello que la agenda de trabajo de la RIADIS de este año, se incluye una vigorosa iniciativa que buscará que se aplique, en forma efectiva, el artículo 33 de la Convención, particularmente en la obligación que tienen los Estados de crear esa entidad que impulse su implementación efectiva. En la RIADIS, estamos convencidas y convencidos de que la muestra inicial del compromiso de los países con el tratado, es la creación (o transformación institucional), de una entidad de Estado, que trascienda los vaivenes de los gobiernos de turno, autónoma y con presupuesto asegurado.

Otro tema que debe estar en la agenda de muchas organizaciones de personas con discapacidad y que la RIADIS, ya lo ha incluido en su plan de acción 2010, es la entrega de informes al Comité internacional de monitoreo, que muchos país de la región deben realizar, según lo establece el artículo 35 del tratado. Las organizaciones de personas con discapacidad y sus aliados deben estar perfectamente informadas de este proceso, en función de involucrarse, de manera oportuna. Es por ello que en ésta y en otras ediciones de “RIADIS en acción”, hemos informado sobre este proceso y hemos orientado y animado a las organizaciones para que se involucren activamente.

En este mismo marco de acción, la RIADIS está planificando un esfuerzo dirigido a promover la capacitación en la elaboración de informes alternativos, conocidos como “informes sombra”. Consideramos que las organizaciones de personas con discapacidad deben desplegar sus mayores esfuerzos en función de garantizar que los Estados presenten informes a la ONU, de cómo están implementando la Convención, objetivos, lo más apegados a la realidad. Empero si eso no se logra se tiene el recurso de incidir en el Comité Internacional a través de la elaboración de esos informes alternativos. Claro está la elaboración de tales informes no puede ser improvisado por las organizaciones. Es necesario un previo conocimiento técnico. Es por ello que la RIADIS también ha programado difundir información y capacitar sobre este importante tema.

Como se puede deducir de lo expresado en los párrafos precedentes, las luces para el 2010 que representarían los avances que alcancemos en derechos de las personas discapacidad en la región, dependen en gran medida, de nuestros esfuerzos, de nuestras iniciativas y de nuestro propio fortalecimiento como movimiento asociativo, nacional y regional.

El compromiso de la RIADIS es con esas luces de esperanza. Les invitamos que nos apoyen en este desafío, que es una ruta inexorable para avanzar en mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad de nuestros países y de nuestra región.

(RIADIS en acción Nº 13, Enero, 2010)