Comentario editorial:

Cartagena y el renovado compromiso de la RIADIS

Durante cuatro días, el grupo de latinoamericanas y latinoamericanos que constituimos la RIADIS, trabajamos, en Cartagena de Indias, Colombia, con dedicación, seriedad y entusiasmo en nuestra IV Conferencia Latinoamericana Julio Fretes Portillo.

La foto muestra a los nuevos integrantes de la Junta Directiva de la RIADIS
Descripción de la fotografía: La foto muestra a los nuevos integrantes de la Junta Directiva de la RIADIS, elegida en la IV Conferencia Latinoamericana Julio Fretes, en el momento en que son juramentados. De pie aparecen (de izquierda a derecha) Regina Atalla, Salam Gómez, Víctor Baute, Adelmo Bórquez, David López y Víctor Hugo León. Sentados: Rosa Lina Núñez, Facundo Chávez, Carolina Aguilar, Claudia Padilla y Ana Fisher.

Cartagena fue una estación reflexiva para hacer el balance de lo realizado, corregir errores, proyectar las acciones venideras y elegir a las y los líderes que deben de conducir a esta activa red a un estadio más elevado de su desarrollo, tanto en lo orgánico como en su trabajo y proyección.

Una vez más la productiva democracia de la RIADIS hirvió con ideas nuevas, orientadas a desarrollar un trabajo cada vez más fecundo, eficaz y eficiente en la lucha por la vigencia de los derechos de las personas con discapacidad.

Nuestro cónclave, celebrado en esta perla del Caribe colombiano, se realizó en una coyuntura de luces y sombras.

Las luces se expresan a través de la aprobación de una buena Convención de Naciones Unidas (diciembre, 2006), tratado que tienen la marca indeleble de las personas con discapacidad y sus organizaciones propias, sintetizada en el grito: “Nada acerca de nosotros, sin nosotros”. Las lucen igualmente se manifiestan en la entrada en vigor internacional de la Convención, el 3 de mayo del 2008 y en el valioso hecho de que ya casi todos los países latinoamericanos convirtieron ese tratado del sistema universal, en ley nacional. Valga decir que este último y destacable logro mantiene a la región como líder en este campo y que la huella de la RIADIS está impresa en este avance.

La luz propia del desarrollo alcanzado por la red también da motivo para la esperanza y afirma los trabajos y acciones futuras.

Las sombras emergen en el escaso compromiso que aún exhiben los Gobiernos de nuestros países con la implementación del tratado y, en general, con los derechos de las personas con discapacidad. Se atisban cambios pero todavía se muestran tímidos e insuficientes. En este mismo sentido, es muy preocupante que los Gobiernos y la misma Organización de Estados Americanos (OEA), acordaran un Decenio de de las Américas por la Dignidad y los Derechos de las Personas con Discapacidad en junio del 2006 y cuando ya estamos cerca del 2010, no se observen acciones realmente relevantes, que muestren que el Programa de Acción del Decenio lo aprobaron para ser ejecutado y no para que se quede como otro acto fallido del alcance continental.

Igualmente las sombras aparecen cuando la crisis económica global toca las puertas de nuestros países y hace más graves los problemas económicos internos. Tan sombrío panorama tiende a traducirse en menos inversión social y debilitamiento de las políticas y programas sociales. Situaciones que van (o podría ir) en contra-vía con una consecuente y firme aplicación de disposiciones del tratado de la ONU, de la Convención de Guatemala y de otras normas e iniciativas, dirigidas a mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad y sus familias.

En América Latina y El Caribe hay mucho que hacer para que haya avances efectivos en los derechos de las personas con discapacidad. De ello la RIADIS, es plenamente consciente. Los números de las desigualdades, de la exclusión social y la pobreza son más que elocuentes. Tal y como lo indica un reciente informe de la Comisión Económica-Social para la América Latina (CEPAL), en un mundo donde impera la desigualdad, nuestra región es la más desigual del planeta; hecho que se expresa en los 180 millones de latinoamericanos azotados por el flagelo de la pobreza y los 71 millones de indigentes, que sobreviven en medio de la indignidad y la miseria.

Es seguro que en ese extendido contingente de pobres e indigentes hay un número desproporcionado de personas con discapacidad.

En medio de estas luces y sombras, la RIADIS ha trabajado y trabajará con tesón para mejorar las cosas para los casi 90 millones de personas con discapacidad, que habitan nuestra región.

Tal fue el compromiso al nacer la red, en Caracas, el 17 de octubre del 2002. Tal es la trayectoria y acciones que hemos impulsado desde esa fecha señera hasta el presente. Y ese es el compromiso que emerge firme, seguro e inteligente de la Conferencia de Cartagena.