COMENTARIO EDITORIAL:
Hacia dónde va el Decenio de las Américas
El pasado 3 de febrero, 2010, el Embajador panameño ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Guillermo Cochez presentó el “Informe de Avances y logros alcanzados por la Secretaría Técnica para el Desarrollo del Programa de Acción para el Decenio de las Américas por los Derechos y la Dignidad de las Personas con Discapacidad-2006-2016 (SEDISCAP)”.

En el informe presentado, el embajador panameño destacó como dos logros relevantes de la SEDISCAP, la celebración de la “Primera Reunión de Directores de Instituciones y Formuladores de Políticas Públicas”, realizada en Panamá en enero del 2009 y la “Primera Reunión Regional de Sociedad Civil y Discapacidad” también celebrada en la capital panameña, en abril del 2009. Ambos eventos tienen como común denominador que se ha centrado “en el análisis el Programa de Acción del Decenio y en las políticas públicas en los países del continente”.
Valga subrayar que la SEDISCAP ha podido realizar su trabajo a partir del apoyo económico del Gobierno de Panamá, que ya llega a su fin. En este sentido, fueron claras las palabras del Señor Secretario de la OEA, José Miguel Insulza al afirmar que “un solo país, en este caso, Panamá, no puede seguir patrocinando solo el funcionamiento de esta importante oficina con responsabilidad hemisférica”.
En la edición de RIADIS en acción de diciembre, 2009, en nota informativa de SEDISCAP se advertía que los recursos proporcionados por Panamá, permitirían el funcionamiento de la Secretaría hasta el mes de abril del 2010. Con lo que si no llegan contribuciones de los Estados miembros del organismo hemisférico y de otras fuentes solidarias al Fondo Especial de Contribuciones Voluntarias, la SEDISCAP no podría seguir funcionando.
Es necesario recordar el papel que debe jugar esta secretaria en el marco del decenio, a partir de los objetivos que se definió cumplir; a saber:
-Crear un espacio de intercambio de acciones e información entre los Estados miembros para facilitar la ejecución del Programa de Acción (Estados, sociedad civil, universidades y organismos multilaterales).
-Impulsar la transversalización de los objetivos del decenio en todo el sistema interamericano.
-Propiciar la participación de la sociedad civil y de personas con discapacidad y sus familias en la ejecución del Programa de Acción.
-Fomentar la investigación en todos los niveles para coadyuvar al logro de las metas del Programa de Acción.
O dicho de otra manera, la SEDISCAP debe ser un corazón palpitante para darle impulso de concreción al citado programa. Lo malo es que este corazón podría dejar de palpitar si los países no se comprometen a bombearle la “sangre” que necesita.
Desde la RIADIS hemos venido externando nuestra grave preocupación con respecto al Decenio de las Américas, al no notar esfuerzos sustantivos de los países y de la misma OEA, en concretar acciones relevantes en la lucha contra la discriminación asociada a la discapacidad y en impulsar avanzar en los derechos de las personas con discapacidad.
Ya han transcurrido casi cuatro años desde que la XXXVI Asamblea General de la OEA, acordó declarar el Decenio y no observamos un rumbo distinto a la tendencia dominante: Las cosas se han quedado en lo declarativo lejos del compromiso real y concreto de los Estados de mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad, a través de políticas y acciones incluyentes.
A la RIADIS le preocupa que se llegue a la mitad del decenio sin ningún avance relevante y que se pretenda revestir las reducidas acciones, que habitualmente desarrollan los Estados, en el campo de los derechos de las personas con discapacidad, como algo propio del decenio. Eso no se vale.
Cuando pensamos en un decenio pensamos es un momento donde se articulan mayores esfuerzos para hacer avanzar una causa, tan justa como la de las personas con discapacidad y sus largamente postergados derechos. Eso no ha sucedido hasta ahora.
Valoramos lo que se está dando en la SEDISCAP y su inminente peligro de cierre como un síntoma que refleja el problema general del Decenio de las Américas: Su falta de avance y concreción.
La enorme deuda social y política que han acumulado los Estados con sus habitantes con discapacidad, debe de empezar a ser honrada. Y no se trata de hacer magia o de disponer de enormes sumas de dinero para atender todos los problemas, que aquejan –histórica y estructuralmente-- a la gran mayoría de las personas con discapacidad.
Se trata más bien, de impulsar políticas públicas incluyentes y transversales, nutriéndolas para su ejecución de recursos razonables. Se trata de empezar a atender como se debe los problemas y necesidades de las personas con discapacidad, colocándolas en la agenda del desarrollo social del país.
Eso es lo mínimo que se puede esperar de los países y de sus gobiernos, a la hora de comprometerse en un Decenio y en un Plan de Acción. Todavía hay oportunidad para la rectificación para evitar que este decenio se quede en el olvido y se convierta en sinónimo de fracaso.
(RIADIS en acción Nº 14, Febrero, 2010)