COMENTARIO EDITORIAL:

La RIADIS, el movimiento asociativo latinoamericano y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad

Los días 9 y 10 de abril del 2010, el Comité Ejecutivo de la RIADIS, se reunión en Buenos Aires, Argentina para analizar distintos temas relacionados con el desarrollo de la red. Esta reunión estuvo enmarcada en la serie de ideas y conceptos, que recogen esta declaración, que hoy publicamos en la presente edición de “RIADIS EN ACCIÓN” como comentario editorial.

Tal y como lo hemos analizado en otras ocasiones, la situación general de los derechos de las personas con discapacidad en América Latina y El Caribe, es extendidamente deficitaria con respecto al cumplimiento efectivo de las normas vigentes en los países que componen la región. Persiste un enorme desfase entre las leyes (nacionales e internacionales) que contienen tales derechos y su cumplimiento efectivo.

El paradigma que prevalece en el conjunto de nuestras sociedades es el tradicional, caracterizado por una visión subestimativa de las personas con discapacidad, donde la lástima y la conmiseración aparecen como elementos dominantes. Por otra parte, en el contexto institucional prevalece el modelo médico y asistencial, como consecuencia directa de que la gran mayoría de profesionales que dirigen o forman parte de las instituciones relacionadas con la discapacidad, se formaron en ese modelo; aún cuando muchos de ellos y ellas tengan algún dominio y sostengan un discurso de derechos humanos.

Es realmente un sector muy reducido y minoritario el que domina y ha interiorado el paradigma social y el enfoque de derechos humanos. Quienes lo han llevado a su praxis cotidiana son profesionales conscientes, intelectuales relacionados con el quehacer académico y, desde luego, líderes, dirigentes y cuadros medios de algunas ONG de personas con discapacidad y de familiares y de ONG relacionadas con la materia.

Otro elemento relevante a la hora de analizar la situación de las personas con discapacidad en nuestra región, es el de la pobreza y la exclusión social. Desafortunadamente, la falta de estudios e investigación estadística no nos permite visualizar, de manera más profunda y concreta, los alcances de este problema donde la discriminación producto de la discapacidad, crea un omnipresente caldo cultivo para que se den mayores condiciones de pobreza.

De lo que si tenemos certeza es que el círculo vicioso que relaciona la pobreza con la discapacidad como causa y secuela, está presente en todas nuestras sociedades y es altamente probable que como consecuencia de la agudización de la crisis económica que han padecido muchos de nuestros países en el marco de la crisis global, este círculo se haya hecho más vicioso y haya tendido a acrecentarse.

Hasta el presente, el mejoramiento parcial y relativo del estado de los derechos de las personas con discapacidad, ha dependido del compromiso y buena voluntad de intermediarios –públicos y privados—y no de las luchas y acciones reivindicativas de las personas y organizaciones directamente interesadas; es decir, los movimientos asociativos de las personas con discapacidad y de los familiares.

En general, podemos caracterizar a estos movimientos como débiles y dispersos. En muchos de los países de la región aparecen divididos y con limitado poder de incidencia política. Tal división y dispersión afecta mucho su incidencia y gravitación política y social y es generada, en gran medida, por la existencia de distintas concepciones de su papel (todavía hay muchas ONG influenciadas por el modelo médico que son prestatarias de servicios) pero también está presente como causa, tipos de liderazgos individualistas y líderes que se han entronizado a la cabeza de ONG y que dificultan o no dan paso a la renovación democrática. Asimismo todavía persiste mucha intermediación en los movimientos asociativos (organizaciones pro o para personas con discapacidad), que no facilita el surgimiento y desarrollo de líderes con discapacidad.

Claro está que otra causa que ha estado y está presente en el limitado desarrollo de los movimientos asociativos relacionados con discapacidad, es la participación limitada de las personas con discapacidad, producto de distintos factores entre los cuales podemos destacar: La baja autoestima y la auto-exclusión, las múltiples barreras existentes y, en general, la resistencia a participar en las organizaciones y luchas sociales; resistencia que no exclusiva de las personas con discapacidad pero que en este sector tiene, inevitablemente, una dimensión mayor. Otro factor muy importante que ha afectado el desarrollo y fortalecimiento de los movimientos asociativos es el limitado (y ahora, emergente) conocimiento sobre derechos humanos y sobre los mecanismos y estrategias para hacerlos exigibles.

Esta situación descrita debe cambiar pero no va a modificarse, de manera significativa, por generación espontánea. Requiere de un impulso, de un esfuerzo consciente y organizado. Esa debe ser la misión y una de las razones fundamentales de ser de la RIADIS. La red latinoamericana debe ser la gran impulsora de movimientos asociativos nacionales, que se fortalezcan –organizativa y políticamente--, asuman conscientemente el paradigma social y de derechos humanos y desarrollen acciones de incidencia política como cualquier otro sector social excluido.

Es necesario que los movimientos asociativos relacionados con la discapacidad avancen hacia un nuevo tipo de desarrollo, donde se reconozcan y se les reconozca como parte del movimiento social y no como organizaciones caracterizadas sólo por sus prácticas caritativas y altruistas.

Para avanzar en tal dirección, las organizaciones de personas con discapacidad y de familiares, requieren evaluar, en primer lugar, su trabajo a partir de una nueva óptica, cuyo eje principal es cómo impacta su accionar en el avance efectivo de los derechos de las personas con discapacidad, que representan. Estas ONG deben capacitar a sus dirigentes e integrantes en derechos humanos, en los sistemas nacionales e internacionales de protección de estos derechos. Deben dominar e interiorizar el paradigma del desarrollo social y de derechos humanos. Deben alcanzar un dominio práctico y solvente acerca de la CDPD y su protocolo opcional, orientado hacia su exigibilidad, implementación y monitoreo. Deben dominar y saber aplicar los principios y estrategias de la incidencia política. Deben conocer sobre políticas públicas y cómo estas deben derivase de las normas reconocidas por los Estados. En fin, deben de estar cada vez mejor preparadas para la protesta bien fundamentada como para la propuesta bien argumentada.

Su nuevo rol exige nuevos conocimientos y la adquisición de nuevas destrezas y esto, en primera instancia, lo deben adquirir a través de la educación (formación y capacitación, presencial y virtual) y complementariamente, por medio, de la información y la comunicación.

La RIADIS debe jugar ese relevante papel de irradiadora educativa, informativa y comunicacional para generar una nueva cultura, organizativa y política en los movimientos nacionales de personas con discapacidad. En la región latinoamericana, los movimientos asociativos tenemos una enorme oportunidad, a partir del hecho de que la CDPD ha sido ratificada por casi la totalidad de los Estados y un buen número han ratificado el Protocolo Facultativo.

Debemos de estar conscientes que esta situación que ha hecho que este tratado forme parte ya del sistema de proyección de DDHH de nuestros países, puede significar mucho en avance real pero también podría significar muy poco o casi nada. Igualmente, debemos de considerar que en muchos de nuestros países, las y los legisladores ratificaron la Convención de la ONU, sin estar plenamente conscientes de sus alcances y que su aplicación efectiva obliga a cambios en políticas públicas en discapacidad e incremento en la inversión social.

Consecuentemente, el impulsar avances en derechos de las personas con discapacidad, haciendo uso de la Convención en nuestros países, depende, en gran medida, del fortalecimiento y de las acciones e iniciativas de los movimientos asociativos de personas con discapacidad y familiares.

Es por ello que la RIADIS debe dar el mayor impulso al fortalecimiento de tales movimientos nacionales y a las iniciativas orientadas a la implementación efectiva y el monitoreo de este tratado. Ahora bien, este fortalecimiento tendrá como punto de referencia central, las organizaciones miembros y colaboradoras de la RIADIS en los diferentes países, empero con una clara perspectiva unitaria, en función de sumar a otras ONG y entidades relacionadas con la materia. Como lo hemos indicado siempre, la unidad es un componente clave del trabajo organizativo y de las acciones de incidencia política para lograr avances en los derechos de las personas con discapacidad y de cualquier otro sector social o poblacional.

La consigna-síntesis es: “Sin acción, no hay derecho”; la consigna completa es: “Sin acción unitaria de las organización de personas con discapacidad y sus aliados, no se alcanzarán avances sustanciales en derechos de las personas con discapacidad”. Otro aspecto a considerar por parte de las organización de personas con discapacidad (más allá de la imprescindible unidad interna), es la búsqueda de alianzas con distintos sectores sociales e institucionales.

Dentro de los sectores institucionales, las organización de personas con discapacidad deben buscar el encuentro con los CONADIS (o instituciones equivalentes) a fin de ganarlos a la lucha por los derechos de las PcD, dentro del modelo social y buscando asegurar su respaldo para el fortalecimiento de los movimientos asociativos. Igualmente, en el marco institucional, las ONG deben promover el trabajo conjunto con los “Ombudsman” (Procuradurías de DDHH y Defensorías) a fin de que alcancen el debido dominio de la perspectiva de la discapacidad en derechos humanos y la apliquen adecuadamente. También deben trabajar para que se identifique cuál o cuáles de estas últimas entidades deben cumplir con lo establecido en el párrafo 2 del artículo 33 de la CDPD.

En el contexto de la sociedad civil organizada, las organización de personas con discapacidad deben buscar el diálogo y el intercambio con los sectores sociales (sindicatos, gremios, organizaciones feministas, organizaciones defensoras de la niñez, indígenas, afro-descendientes, etc.) para darles a conocer la situación de los derechos de las PcD y la pobreza que afecta al sector, colocar en la agenda del movimiento social la transversalidad del tema de la discapacidad y ganarles a luchas conjuntas.

Igualmente, para la RIADIS sigue siendo muy importante llevar su voz y presencia a los foros internacionales, donde pueda promover los derechos de las personas con discapacidad y luchar contra la discriminación y la pobreza asociada a la discapacidad. La ONU, en sus diferentes foros: Las conferencias de Estados Partes de la Convención, el Comité Internacional u órgano del tratado, la Oficina del Alto Comisionado y otras; en la OEA, en los organizaciones regionales como el UNASUR, el Mercosur, el Sistema de Integración Centroamericana y otras instancias, serán escenarios donde de distinta forma, la RIADIS estará presente haciendo sus mejores esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad de los países de Latinoamérica.

En este período que se abre, lleno de oportunidades de desarrollo y crecimiento, la RIADIS debe tener como eje central de su trabajo, la CDPD, sus mecanismo de exigibilidad, su implementación efectiva y la labor de monitoreo. Hay asimismo dos temas relacionados con el tratado, que deben merecer una atención especial:

(1) Artículo 33, inciso 1: Uno es el impulsar el conocimiento y el intercambio para lograr avances efectivos en la aplicación del artículo 33 del tratado. Cabe recordar que este artículo en su párrafo 1, establece la obligación de crear o desarrollar un mecanismo institucional para impulsar y coordinar la implementación de la Convención. Derivado de ello, la debida atención de los Gobiernos a lo establecido en este inciso 1, debe constituirse en una clara señal de su compromiso de implementarla. Posponer decisiones o no hacer nada al respecto, al contrario, puede significar que no hay un claro interés de darle vida a las importantes normas programáticas, que contiene el tratado de la ONU. De ahí la importancia capital de que las OPcD y sus aliados, incidan políticamente para que se resuelva, satisfactoriamente y a corto plazo, este punto crucial.

(2) Informes nacionales y sombra: El otro tema relevante en el presente período es el de los informes de los Estados y los alternativos. En este año 2010 y durante el 2011, muchos de los Estados latinoamericanos deben rendir su primer informe al Comité Internacional de la CDPD. Las organización de personas con discapacidad deben informarse, adecuada y oportunamente, sobre las directrices emitidas por ese comité para la elaboración de los informes nacionales, sobre los períodos que deben abarcar tales informes y sobre sus momentos de presentación. Igualmente, siguiendo lo que establecen los artículos 35 (“Informes presentados por los Estados Partes”) y 4 (“Obligaciones generales”) del tratado, deben ser protagonistas en el seguimiento y la consulta a la hora de que los Estados elaboran estos informes; documentando lo que se cumple o incumple en este campo. Por otra parte, en función de ejercitarse en esta materia, las organización de personas con discapacidad podrán trabajar en la elaboración de informes alternativos, desarrollando una adecuada metodología para su formulación técnica, valorando su función y aplicando estrategias de incidencia política que aseguren el mayor impacto posible en el Comité de Naciones Unidas.

Como se ha indicado en la Misión de la RIADIS, la organización reúne las condiciones para convertirse en un referente regional e internacional en la lucha y avances de los derechos de las PcD.

Su maduración y desarrollo, político y organizativo, así como el apoyo de la cooperación internacional a sus iniciativas y proyectos, le abre amplios horizontes para su crecimiento y para alcanzar una cada vez mayor gravitación e incidencia.

El gran desafío en el presente período para poder aprovechar todas estas oportunidades, es:

(a) Lograr consolidar un equipo de dirección participativo, consciente y maduro;

(b) Constituir equipos de trabajo que hagan frente, en forma eficaz y eficiente, a todas las actividades incluidas en los planes de acción y los proyectos y

(c) Algo fundamental: Lograr convertir a la RIADIS en una verdadera red de organizaciones miembros y colaboradores nacionales, que se comuniquen activamente y que trabajen en el fortalecimiento de la red para que, a la vez, la red fortalecida los respalde, en su propio desarrollo y fortalecimiento.

Comité Ejecutivo de la RIADIS, 10 de abril, 2010