COMENTARIO EDITORIAL:
BID dona a Teletones seiscientos mil dólares: ¿Beneficiarán a las personas con discapacidad?
A inicios de junio pasado, el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno y el Presidente de la Organización Internacional de Teletones (ORITEL), Mario Kreutzberger (conocido como “Don Francisco”), suscribieron en Washington, un acuerdo de cooperación técnica, que asegura a ORITEL la donación de seiscientos mil dólares del BID: Cien mil para el fortalecimiento de la entidad que impulsa las Teletones y medio millón de dólares para “rehabilitación integral que beneficie a las personas con discapacidad de América Latina y El Caribe”.
Siempre que entidades, ya sea nacionales como internacionales, comprometen recursos orientados al mejoramiento de la calidad de vida de las personas con discapacidad, es motivo de alegría. Y ésta nos debería de alegrar más en un momento –como el actual—en que la crisis económica internacional, con sus duras repercusiones en nuestros países, afecta de manera grave, a amplios sectores de la población con discapacidad.
Sin embargo, esta noticia le genera inquietud a la RIADIS, ya que por sus antecedentes y acciones, la ORITEL no es el mejor recipiente para canalizar recursos, que aseguren el mejoramiento de la calidad de vida y la realización de los derechos de las personas con discapacidad de nuestros países.
Desafortunadamente, las Teletones han contribuido a proyectar y a afianzar la idea de que las personas con discapacidad, somos objetos de lástima y no sujetos de derechos. La maquinaria publicitaria de estos eventos anuales, que se celebran en varios países latinoamericanos, en función de conseguir sus metas de recaudación, presentan la imagen más trágica y dependiente de las personas con discapacidad. Pareciera que su fórmula es “peor imagen de la discapacidad, más lástima, mejor recaudación”.
Tanto por la imagen indigna y las acciones erróneas en el campo de la rehabilitación, que han impulsado e impulsan las entidades que organizan las Teletones, podemos afirmar que esta iniciativa avanza contra-corriente con lo establecido por la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, que entrara en vigor, internacionalmente, el 3 de mayo del 2008 y que también está vigente en la mayoría de los países latinoamericanos.
En el artículo 8 del tratado internacional contiene disposiciones claras, que deben ser aplicadas por los Estados para exigir a las entidades organizadoras de las Teletones que reorienten sus discursos y prácticas ajustándose lo que fija la Convención. Señala ese artículo: “Los Estados Partes se comprometen a adoptar medidas inmediatas, efectivas y pertinentes para: a) Sensibilizar a la sociedad, incluso a nivel familiar, para que tome mayor conciencia respecto de las personas con discapacidad y fomentar el respeto de los derechos y la dignidad de estas personas; b) Luchar contra los estereotipos, los prejuicios y las prácticas nocivas respecto de las personas con discapacidad, incluidos los que se basan en el género o la edad, en todos los ámbitos de la vida; c) Promover la toma de conciencia respecto de las capacidades y aportaciones de las personas con discapacidad.”
Hasta el presente las prácticas de las Teletones (donde no es fácil determinar la frontera entre las buenas intenciones y lo que es cálculo de proyección mediática, con fines políticos y comerciales), son nocivas, en virtud de que alientan prejuicios, que reafirman la discriminación y no están en sintonía con uno de los principios cardinales en que fundamenta el tratado; a saber: “El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas”.
Con respecto al BID y su generosa donación a ORITEL, consideramos que debe se congruente con lo que establece el artículo 32, referente a la Cooperación Internacional, en su condición de organización internacional. Este norma a la que desde ya debe someterse esta entidad multilateral, expresa que una entidad como el BID debe “velar por que la cooperación internacional, incluidos los programas de desarrollo internacionales, sea inclusiva y accesible para las personas con discapacidad”.
Valga recordar una frase que es una verdadera perla, que refleja el pensamiento del que se nutren las Teletones, expresada por Mario Kreuztberger, en el Teatro de la Teletón de Chile, en marzo del 2001. Dijo “Don Francisco”: “Ellos –se refería a las personas con discapacidad—dependen del corazón de la ciudadanía”.
Desde la RIADIS le decimos: No, muy enfáticamente. Las personas con discapacidad no deben de depender de las limosnas y donaciones de la ciudadanía; las personas con discapacidad queremos depender de nuestro propio esfuerzo productivo y queremos que sea la Convención de la ONU y otras normas nacionales, que reconocen las dignidad y derechos de las personas con discapacidad, lo que rija nuestras vidas y la que impulse un mejoramiento sostenido de nuestra calidad de vida.